El Obelisco de Hatshepsut

El obelisco de Hatshepsut, construido en el año 1.457 a. C. durante la XVIII Dinastía, es el segundo más grande de todos los antiguos obeliscos egipcios. Formado por una única pieza de granito rosa, tiene una altura de 28,58 metros y su peso es de 343 toneladas. Está ubicado en el Gran Templo de Amón, en Karnak.

Los obeliscos son en su origen un homenaje al dios sol. Se consideraba al faraón hijo del sol y de la mujer que lo había dado a luz. La parte superior, de forma piramidal, podría representar los rayos del sol cayendo sobre la tierra, solía estar recubierto de oro, bronce o aleaciones de metales, para que brillara cuando la luz solar incidiera sobre ella. Recibía el nombre de piramidión. Los faraones erigieron sus propios obeliscos en homenaje a determinados acontecimientos. En cada una de las cuatro caras del monolito se esculpían inscripciones que ensalzaban al faraón. El obelisco simbolizaba estabilidad y permanencia.

Construcción de un obelisco

No se sabe con seguridad cómo se extraía el único bloque a partir del cual se construían los obeliscos, aunque existen dos teorías que son las más extendidas.

La primera de ellas sostiene que el granito se extraía de la cantera desgastando la roca mediante golpes realizados con bolas de dolorita de un diámetro que oscilaba entre los 12 y los 55 cm. y de un peso medio de 6 kilos cada una. Este desgaste alrededor del bloque provocaba la creación de una especie de pasillos de anchura suficiente para que pudiera caber una persona. Cada medio metro, aproximadamente, se colocaba un hombre en cuclillas o de rodillas para seguir con el golpeteo hasta llegar a la profundidad necesaria. Llegados a este punto, ya estaba silueteado el obelisco, pero había que desprender la cara inferior. Para ello se excavaba un túnel con las referidas bolas de dolorita a ambos lados del bloque y la parte central del mismo se desprendía con la ayuda de palancas.

Otra teoría, defendida sobre todo por los egiptólogos, sostiene que en la extracción del bloque se utilizaban cuñas de madera de sicómoro. Las cuñas de esta madera, que tiene una gran capacidad de absorción de agua, se insertaban en hendiduras realizadas en el granito, se humedecían y quedaban expuestas al sol. Cuando se expandían, el granito se agrietaba y facilitaba su extracción.

Una vez extraído el bloque, de una u otra manera, se procedía a dar al obelisco la forma correspondiente mediante golpes con bolas de dolorita y se pulía con arena o roca triturada.

El traslado de la pareja de obeliscos de Hatshepsut, según se recoge en una inscripción que figura en su base, duró 7 meses. Un tiempo relativamente corto si se tiene en cuenta cómo se realizaba el transporte de los obeliscos. Una vez desprendidos los monolitos de la cantera, se colocaban en trineos de madera, que se arrastraban con cuerdas sobre pistas de desplazamiento y rampas. Para reducir la fricción, se iba echando lodo del Nilo sobre las pistas. Debido al peso y dimensiones del monolito, era necesario utilizar más de una embarcación para su traslado por el río. Se ponían en paralelo varias embarcaciones y sobre ellas se depositaba el obelisco. Una vez más, nos movemos en el terreno de las teorías, también se afirma que se empleaba una sola embarcación cuyas características se desconocen, pero, de todas las explicaciones existentes acerca del traslado de obeliscos por el Nilo, ésta es la más aceptada.

Cuando llegaba el monolito a su ubicación definitiva, se procedía al tallado de las inscripciones a lo largo de las cuatro caras del obelisco, tarea para la que utilizaban piedras de distintos tamaños, y a su posterior pulido empleando arena y agua como abrasivos.

Otro momento clave es el del levantamiento del obelisco. La presencia de muescas en la base de algunos obeliscos ha servido de punto de partida para la elaboración de una teoría sobre este proceso. Así, los obeliscos se arrastrarían cerca del punto de erección haciéndolos descender a través de una rampa hasta que coincidieran con la muesca señalada en la base del pedestal. Luego, mediante poleas y cuerdas se procedería a su izamiento hasta hacerlo encajar en la base. No queda del todo claro de qué manera se deslizaba por la rampa. También hay que tener en cuenta que se necesitaba disponer de mucho espacio de maniobra teniendo en cuenta las dimensiones del obelisco. La teoría es plausible cuando se trata de ubicar obeliscos en grandes espacios abiertos, pero en el caso concreto de los obeliscos de Hatshepsut, éstos medían 28 metros y el margen de maniobra de que disponían era de unos 10 ó 12 metros.

En la actualidad sólo uno de los obeliscos de Hatshepsut permanece erguido en su ubicación original. Su pareja puede verse en el suelo del templo, lo que permite apreciar con detalle sus inscripciones. Otros obeliscos han tenido destinos distintos. Desde la época del Imperio Romano se ha estado trasladando obeliscos para adornar plazas emblemáticas de todo el mundo. Así, podemos encontrar obeliscos egipcios en Roma, París, Londres, Estambul o Nueva York. Unas veces robados y otras regalados por las autoridades egipcias, el resultado es que en la actualidad de los 27 obeliscos que se conservan erguidos, sólo 6 están en Egipto: los tres de Karnak, el de Heliópolis, el de Luxor y el de El Cairo.

Hatshepsut nació en Tebas en el año 1.490 a.C. Pertenecía a la XVIII dinastía: Con su padre, Tutmosis I, un gran constructor, comienzan las obras del templo de Amón en Karnak.. Su padre realmente quería que ella fuera la futura soberana a su muerte pero, fue Tutmosis II, su hermanastro y futuro esposo, el que llegó al trono. Al fallecer éste prematuramente a los 15 años, asumió la regencia. A pesar de ser mujer, Hatshepsut aparece siempre representada como hombre. Ostentaba el cargo de Faraón (en masculino). Durante su mandato, Egipto vivió un periodo de prosperidad económica, ya que se encargó de desarrollar las relaciones comerciales con los países vecinos. Mandó construir en Tebas el famoso templo Deir el´Bahari, el “Templo de Millones de Años”. Este templo, de más de 130 m. de altura, cuenta con un anfiteatro formado por rocas calizas, está construido en tres alturas y tiene tallado en la roca el templo o santuario de Amón.

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